La casa
Una villa, su jardín, su cocina
Una villa blanca con contraventanas rojo vasco, a dos calles del océano. La reabrimos en 2019: Anaïs en la sala, Maddi en la cocina.

¿Belles Matinées? El nombre de la pensión de 1958.
En 1958, la abuela de Anaïs empezó a recibir huéspedes en verano. Sus desayunos en la galería le dieron fama, y la pensión acabó llamándose como la llamaban los clientes de siempre: las bellas mañanas, Belles Matinées.
El salón conserva su parqué y sus ventanales; la galería, sus baldosas hidráulicas. El jardín sigue como estaba: hortensias azules, bolas de nieve y el olor del mar cuando sopla el viento del oeste.










El salón
Parqué de roble, ventanales al jardín, mesas de madera y sillas de rejilla. Por la mañana la luz entra sesgada sobre los manteles. Los ramos vienen del jardín: tulipanes en primavera, peonías en mayo, hortensias todo el verano.
La cocina
Maddi y dos cocineros, un fogón, un exprimidor que funciona desde las ocho y estantes de vajilla de gres hecha en Ciboure. Los huevos vienen de Senpere, el jamón de Alduides, el chocolate de Bayona.





La regla de Maddi
Todo se cocina al momento y se exprime al pedirlo; nada espera bajo una campana.
La historia de la casa
- 1924

La villa
Una familia de Bayona construye una villa de veraneo a dos calles del océano.
- 1958

La pensión
La abuela de Anaïs recibe huéspedes; sus desayunos en la galería dan nombre a la casa.
- 2019

La puerta, de nuevo abierta
Anaïs y Maddi reabren la villa para el brunch, de miércoles a domingo.
- Esta mañana

La primera hornada
Los cruasanes salen a las ocho y media; la primera mesa se sienta a las nueve.
Reservar
Te esperamos
Una mesa en el salón, la mesa grande, la villa para un bautizo: todo se organiza por teléfono durante el servicio, o por correo a cualquier hora.
Reservar por teléfono05 36 49 52 1809:00 – 15:00 de miércoles a viernes · 09:00 – 16:00 sábado y domingo
bellesmatinees